9.25.2006

Sueños violentos


Pasa, adelante.Pónte cómodo. Uds. también chicos, acomódense.
- ¿Es tu casa? Me pregunta Javier, mientras los demás ordenan las mochilas y se echan sobre los sillones.
No, pero no importa. Deja tus cosas por ahí ---insisto-- y veremos qué hacer después.
- Ah, entonces no es tuya ¡¿Cómo es posible que...
Es de mis abuelos ---lo interrumpo---, antes de que sus aprehensiones arruinen el momento. Así que no hay de que temer, concluyo.
-¡Uy! Peligroso eso- se escucha entre risas y desde lejos la voz de Valentina. En los sillones, Galo sólo esboza una sonrisa.
Yo, debo reconocer, estoy nerviosa, aunque me es imposible entender porqué. Estoy en casa ---la casa de mis abuelos es mi casa, al fin y al cabo vivo aquí---, con mis amigos y de buen humor. Los nervios se salen de lugar.
Sin embargo, los nervios persisten... No es lo que parece. No son nervios románticos. Es cierto. Miro a Javier a mi lado y no me desagrada su imagen, pero tampoco me gusta. No existe motivo, entonces, para atribuir mis nervios a eso. En fin.
La casa se ve un poco distinta, distinta no es su conformación, sino en el orden de los elementos. No recordaba que la puerta del dormitorio principal coincidiera con la de la calle, ni mucho menos que la gran y antigua cama dispusiera su cabecera de forma tal, que la vista fueran aquellas dos puertas. Supongo que son detalles que una no nota con facilidad.
Sigo observando la casa. En tanto Galo y Valentina siguen tendidos en el sillón, tan amorosos como se mostraron durante todo el viaje; se acarician. Pues bien ---pienso--- a eso vinimos. Javier los observa a mi lado y continúa inmutable, con esa expresión de nada, tan ininteligible. Quizá sea él, finalmente, quien me pone incómoda.
Siento en el aire las gotas de exitación que desprenden el sudor de Galo y Valentina. Mientras tomo algunos bolsos desordenados, los observo de reojo:Ella le acaricia el estómago suavemente, mientras sube con cadencia su mano hasta el pecho; está apoyada sobre él con la mitad del cuerpo, y una de sus piernas se entromete entre las de él. Galo es un tipo extraño, encantador, facineroso. Parecía no tocarla, no miararla, ni siquiera sentirla; sus manos estaban quietas, su boca...semiabierta exhala aire caliente. Casi no se mueve, y pese a esto, su sola presencia la envuelve entera.
Termino de ordenar los trastos. Observo la ventana y su poca luz; su loz roja, incandescente. La tarde se ha ido.
La noche intempestiva, cae con violencia.

5 comments:

Nicole said...

para nada q es largo. de hecho quedè con ganas de leer màs, esta good raèn-dirìa melendez (nooooª)

aunque tiene buen cierre
nosè. como violento. pero lento
m se entiende?

| Ofelia Waltz | said...

Como ke no te gusto me texto rexuxatumare? jajajaj ... no si ta bien =P ...

Vente al mar, ufff... me encanta esa frase ... y es por que trae como un secreto escondido =P .... la adopté de por vida ... ahora esta garabateada en todos mis cuadernos ....

ta bueno el texto rayo ... me gusto.... el cierre ta espectacular... ta puntiagudo y bien pulcro ...

oye
cuidate mucho si?

te kiero ene chikilina!

besorros!

aioz!

Nicole said...

sigue la history po

Marcos Santis said...

Gracias por lo de osito :(:(:(

Marcos Santis said...

Me gustó muchísimo tu texto, está muy bueno. Te juro que me provocó cosas y cosas ricas..jajjaj


Quería seguir leyendoooooo!!!!

Exijo que publiques otro lo antes posible.

YA, chau, es muy trade.
Un beso gigante...Marcos